Todo se busca en Internet: al abogado también. Esta es la frase con la que quiero comenzar este post y que sirve para darle título, ya que aunque pueda parecer hasta cierto punto normal que sea así, os puedo asegurar que no todos los abogados (incluso muchos, me atrevería a decir, no lo tienen claro).

¿De dónde venimos?

El abogado, por las características del servicio que ofrece, es un profesional, al que el cliente acude buscando confianza, honestidad y consejo o solución sobre algún problema legal. Es por ello que tradicionalmente la recomendación o “boca a boca” ha sido la principal forma de captación de clientes para los despachos. A ello, se unía el hecho de las restricciones legales en materia de publicidad que regulaba el sector que impedían a los abogados publicitarse, o los baremos de honorarios que limitaban la competencia y que afortunadamente ha cambiado. Ambas circunstancias han provocado un estancamiento de la abogacía a la hora de vender sus servicios.

¿Cuál es la realidad?

Desde hace unos años Internet se ha convertido en el manual de consulta de absolutamente todo y Google en su mejor herramienta, especialmente desde la llegada de los smartphones que nos permiten estar permanentemente conectados al mundo online. Ahora, las compras las podemos estructurar en dos fases: la obtención de información por un lado y el momento de la compra por otro:

La obtención de información: Da igual lo que vayamos a adquirir, primero buscamos en Google, foros, webs, comparamos, leemos referencias y comentarios de otros usuarios y a partir de ahí vamos perfilando dónde  realizaremos la compra.

El momento de la compra: Fruto del paso anterior, estableceremos el contacto con la empresa elegida y en función de cómo se desarrolle el resto del proceso a partir de ahí, la compra finalizará con éxito o no.

¿La contratación de un abogado se realiza de forma diferente?

No, hoy día   Internet nos permite localizar al abogado adecuado para el problema concreto que tenemos: podemos conocer su especialidad, experiencia, ubicación y perfil profesional en cuestión de minutos, de tal forma que tenemos un filtro de gran eficacia que nos conducirá hasta el momento de la compra.

¿Quiere esto decir que las referencias ya no sirven? en absoluto, son y seguirán siendo, una fuente clave en la captación de clientes, pero no por ello, tenemos que obviar lo que ya es una realidad: los clientes buscan por internet. Los abogados debemos tener presente que las nuevas generaciones que han crecido con un smartphone en la mano consideran la Red, la “forma natural” de buscar algo y por tanto tenemos que adaptarnos a esta nueva realidad. No dispongo de datos estadísticos sobre la repercusión de Internet en las firmas de abogados, lo que sí os puedo decir por si os sirve como referencia, es que en mi despacho, la captación online, supone aproximadamente el 25% del total ¿renunciarás a ello?

Esta entrada tiene como objetivo invitar a la reflexión sobre el tema, en próximas publicaciones hablaremos sobre las diferentes formas y herramientas para disponer y mejorar la presencia online, entre las que podemos citar:

  • Página web del despacho
  • Portales jurídicos especializados
  • Redes Sociales
  • Posicionamiento natural y de pago (SEO y SEM)
  • Marketing online

Espero vuestros comentarios

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